La creadora de cuentos

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La creadora de cuentos

Marzo 28, 2017 - 21:05
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Una imagen vale más que mil palabras. El mundo audiovisual se basta de ello para contar una historia, y es allí donde el vestuario juega un papel decisor. ¿Somos conscientes de todo lo que somos capaz de percibir con una prenda? 

No falla. Cuando alguien habla de una película, el director e incluso los guionistas son objeto de crítica.

Cuando llega la gala de los Óscar todos buscan a los mejores actores y a la mejor película. Nadie espera la estatuilla al mejor vestuario. Porque habremos oído a gente decir “¡qué guapa iba!” “ese vestido es horrible”, pero no ir más allá de un simple adjetivo.

¿Importa realmente el vestuario de una película? Solo hay que pensar en la historia que se puede transmitir a través de una simple prenda, porque todos sabemos qué distintivos tenían los años 20 o el medievo. Podemos reconocer una época o incluso sensaciones y sentimientos. ¿Qué sería de películas como Gladiator o Forrest Gump sin ese elemento que pasa tan desapercibido pero que se queda en la retina? ¿Sería igual de icónico “Desayuno con Diamantes” sin el vestido negro de Audrey o “La Tentación Vive Arriba” sin el vaporoso vestido de Marilyn Monroe?

Existen prendas que en sí mismas encierran historias y remiten a sensaciones.  Y Jacqueline Durran es capaz de hacerlo. Es por ello que, para los entendidos, cuando se anunció que Jacqueline Durran iba a ser la encargada de llevar el vestuario del live-action del clásico de Disney, todos -o al menos sus seguidores- respiraron tranquilos.

La Bella y la Bestia ha captado una gran atención por muchos motivos, uno de ellos por el vestuario. Todos esperábamos ver en la gran pantalla a Emma Watson con ese vestido amarillo que caracteriza a la película clásica de Disney y que miles de niñas reproducen en sus disfraces. ¿Sabías que para su confección en la recién estrenada película fue planificado durante 18 semanas (4 meses y medio) y para confeccionarlo se necesitaron unas 12 mil horas? 

 

Más allá de los números que esconden el gran trabajo de Durran, el vestuario se inspiró en el original de 1991 como punto de partida y luego en la moda francesa del siglo XVIII. Uno, concretamente, llama poderosamente la atención. El vestido azul de Bella que mantiene durante casi la mitad de la película clásica, ahora se muestra un tanto diferente. Su nueva imagen muestra a una Bella moderna, distinta estéticamente, llevando su personalidad a una mucho más fuerte gracias a una falda que, en parte, se agarra a la cintura. 

Durran ha sido la encargada de dar vida con su trabajo a películas como Orgullo y Prejuicio, Expiación, Mr. Turner, Macbeth o Anna Karenina, película por la que ganó un Óscar. A su espalda deja un trabajo minucioso de investigación, que ha repercutido en un siempre espectacular y detallista vestuario. 

Concretamente, su trabajo en “Expiación, más allá de la pasión”, tuvo un gran reconocimiento. El vestido verde de Keira Knightley fue considerada por la revista Times como el vestido más deslumbrante de la historia del cine. 

A través de éste, Durran quiso retratar la época en la que se ubicaba gracias a la seda, a la espalda al aire y a los terminaciones de la prenda. Además, pretendió dar una sensación de pureza con el lazo atado a la cadera. El color verde esmeralda le bastó como mecanismo para acentuar la feminidad y la seducción de la protagonista.

“Orgullo y Prejuicio” fue otra obra en la que intervino en su totalidad Durran. Uno de los retos que tuvo que hacer frente fue que la novela de Jane Austen ya había sido llevada a la televisión, mediante una serie en la que se involucraban a los personajes en la época a través del corte imperio. Se averiguó que el libro se había escrito en 1796, 17 años antes de su publicación, justificando así la aparición de diferentes tipos de vestuario que provocaban una división generacional. Por ejemplo, el Sr. y la Sra. Bennet llevaban la moda de mediados del siglo XVIII, mientras que las hijas se acercaban al estilo de la Regencia en ciertos detalles.

Otro aspecto que Durran consideró relevante fue la incorporación del color blanco en un momento concreto de la película para prácticamente la totalidad de los actores debido a la popularidad del mismo en aquel entonces. 

Durran reflejó a través del vestuario las diferentes identidades de los personajes:

-          Lizzie Bennet: su vestuario refleja su pasión por el campo mediante las tonalidades tierra de sus vestidos.

-          Jane es la más refinada.

-          Mary la intelectual y práctica.

-          Lydia y Kitty las adolescentes despreocupadas.

En definitiva, todas las hermanas comparten ese toque casero y provinciano de una familia con no mucho dinero, efecto que logró haciendo que la ropa pareciera remendada y arreglada una y otra vez. 

El contraste con las clases altas se hace evidente en Caroline Bingley, mucho más refinada y a la moda de la época. Ella sí luce el corte imperio.

El vestuario de Darcy, sin embargo, a lo largo de la película se va modificando. Primero luce una chaqueta muy rígida, para mostrar su personalidad contenida y estricta. 

Tras varios encuentros con la protagonista, Darcy mantiene la silueta pero confeccionada con telas más ligeras y suaves. Su abrigo también cambia, pues ya no es entrecruzado y lo lleva sin abrochar. 

En la escena final esta transición se muestra en su totalidad. Su atuendo se escapa del estilo de la época, mucho más informal.

Pero si de alguna obra ha de enorgullecerse Jacqueline Durran, esa es la de Anna Karenina, aquella que le valió el Óscar. El vestuario se basó en la década de los cincuenta con una clara y notable inspiración en diseños de Christian Dior y Balenciaga entre otros, a pesar de que el libro se publicó en la década de 1870.

 

Jacqueline lo justificó: “…la alta costura de 1950 se basó en una época anterior. Estudiamos dibujos de la moda de 1870 y vimos que a pesar de haber transcurrido 80 años, encajaban a la perfección con la década de 1950”

De nuevo, el vestuario cumple su función: Anna Karenina tiende a vestirse con colores oscuros, como el vestido color vino que lleva al principio. Los tonos se hacen más claros al enamorarse de Vronsky, pero volvemos a los colores oscuros a medida que crece su paranoia ante la duda de los sentimiento del conde.

El papel del vestuario en una creación cinematográfica es de gran relevancia. No solo cabe fijarse en el guión, en la calidad de la producción o en la actuación de los personajes. Enriquece mucho más si reflexionamos sobre el significado de las prendas y la función que ha querido mostrar el encargado del mismo.

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